/ sábado 17 de octubre de 2020

Hablando de agravios

De todos es conocido que el 12 de octubre se celebra el “Día de la Hispanidad”, o también llamado el “Día de la Raza”.

Día registrado por el avistamiento de tierra por el marinero sevillano Rodrigo de Triana en 1492, durante el primer viaje de exploración y descubrimiento de Cristóbal Colón, a otra región continental, que después se llamaría América.

A partir de entonces se inició el contacto entre Europa y América; por lo que es muy probable que Cristóbal Colón, no imaginaba las consecuencias por su llegada, a lo que pensó que eran las […Indias…], es decir, el continente asiático.

Las contradicciones por celebrar este día, surgen por el genocidio, la evangelización de los pueblos indígenas y la destrucción de su cultura; por lo que desde este momento los peninsulares proclamaron el “éxito” de su empresa cristianizadora.

Está por demás mencionarlo, pero sabemos que los procesos colonizadores resultaron en ganancias económicas impresionantes para las naciones conquistadoras y el empobrecimiento de los pueblos que por derecho, eran los dueños de las tierras que habitaban.

Por tal razón el 12 de octubre, no podría ser motivo de celebración la invasión nos dejó hambre, miseria y enfermedades.

Por tal sentido es oportuno señalar que el contexto de repudio, está relacionado al legado católico-español, con símbolos de invasión, conquista, opresión y colonización que han sido literalmente derribados en los últimos años en varias ciudades de América.

Por lo que de acuerdo con cada región y aspectos culturales, es natural que haya diversidad de opiniones, en relación a lo acontecido con la conquista de los pueblos del nuevo continente.

Las opiniones simplemente se bifurcan, hay quienes con pesimismo observan el acontecer mundial y siempre tratan de ver “lo negativo” de las cosas, de lo que ocurre en su entorno para buscar o señalar a culpables de todo aquello que les ocurre; pero también hay quienes ven con optimismo, los acontecimientos para edificar y construir su entorno.

Finalmente, hay quienes tratan de equilibrar las opiniones y tratar de buscar soluciones a lo que está mal para corregirlo, de rescatar lo bueno no sólo para perpetuarlo, sino para mejorarlo en beneficio de la sociedad.

Es una realidad que los hechos ocurridos en el pasado no los podemos cambiar; y nos referimos a que el presidente López Obrador, ha insistido a través de una misiva enviada al papa Francisco, sobre la pertinencia de que la Iglesia pida perdón por los abusos que se cometieron hace 500 años, cuando los españoles conquistaron las tierras del nuevo continente.

El presidente mexicano quiere que la cruz y la espada de aquellos tiempos, se conviertan en un perdón público, por todas atrocidades que padecieron los pueblos originarios, entre los saqueos de sus bienes y sus tierras, además del sometimiento cultural y religioso.

Sin embargo sabemos que la palabra y la memoria cumplen un papel decisivo, ya que les otorga identidad a los pueblos a través del lenguaje.

La palabra es sagrada y al mismo tiempo es una energía primordial y creadora; vinculo de los dioses y de todas las cosas, que le brindan un derecho a todo ser humano en el planeta.

De esta forma el mito de la Torre de Babel, evocará los diversos modos de entender el mundo a través de las lenguas. Un lenguaje que es dinámico, y se sigue reconformando, frente a un mundo interconectado por la informática y la tecnología.

Por otro lado las luchas históricas de las sociedades debieran quedarse ahí precisamente en la historia, puesto que su constante evocación, provoca contextos cada vez más polarizados.

Para que una civilización, país o sociedad pueda superar con éxito los retos coyunturales de su época, se debe priorizar la unión hacia proyectos de nación compartidos.

Los retos que se nos presentan como sociedad siguen frente a nosotros, incluso agravados por los efectos devastadores de la pandemia.

Después de casi 500 años que llegaron los españoles a estas tierras, la sombra del hambre, la miseria, el despojo y el sometimiento de los pueblos, aun continua en muchas regiones de nuestro país.

¿Por qué ir tan lejos para solicitar un perdón público?

¿Acaso es una herencia de casi 500 años, que nadie puede cambiar?

La respuesta y el perdón no están allá. La respuesta es un cambio de actitud que conlleva un verdadero sentimiento para ofrecer una disculpa, en la que sale sobrando una misiva como un referente político.

De todos es conocido que el 12 de octubre se celebra el “Día de la Hispanidad”, o también llamado el “Día de la Raza”.

Día registrado por el avistamiento de tierra por el marinero sevillano Rodrigo de Triana en 1492, durante el primer viaje de exploración y descubrimiento de Cristóbal Colón, a otra región continental, que después se llamaría América.

A partir de entonces se inició el contacto entre Europa y América; por lo que es muy probable que Cristóbal Colón, no imaginaba las consecuencias por su llegada, a lo que pensó que eran las […Indias…], es decir, el continente asiático.

Las contradicciones por celebrar este día, surgen por el genocidio, la evangelización de los pueblos indígenas y la destrucción de su cultura; por lo que desde este momento los peninsulares proclamaron el “éxito” de su empresa cristianizadora.

Está por demás mencionarlo, pero sabemos que los procesos colonizadores resultaron en ganancias económicas impresionantes para las naciones conquistadoras y el empobrecimiento de los pueblos que por derecho, eran los dueños de las tierras que habitaban.

Por tal razón el 12 de octubre, no podría ser motivo de celebración la invasión nos dejó hambre, miseria y enfermedades.

Por tal sentido es oportuno señalar que el contexto de repudio, está relacionado al legado católico-español, con símbolos de invasión, conquista, opresión y colonización que han sido literalmente derribados en los últimos años en varias ciudades de América.

Por lo que de acuerdo con cada región y aspectos culturales, es natural que haya diversidad de opiniones, en relación a lo acontecido con la conquista de los pueblos del nuevo continente.

Las opiniones simplemente se bifurcan, hay quienes con pesimismo observan el acontecer mundial y siempre tratan de ver “lo negativo” de las cosas, de lo que ocurre en su entorno para buscar o señalar a culpables de todo aquello que les ocurre; pero también hay quienes ven con optimismo, los acontecimientos para edificar y construir su entorno.

Finalmente, hay quienes tratan de equilibrar las opiniones y tratar de buscar soluciones a lo que está mal para corregirlo, de rescatar lo bueno no sólo para perpetuarlo, sino para mejorarlo en beneficio de la sociedad.

Es una realidad que los hechos ocurridos en el pasado no los podemos cambiar; y nos referimos a que el presidente López Obrador, ha insistido a través de una misiva enviada al papa Francisco, sobre la pertinencia de que la Iglesia pida perdón por los abusos que se cometieron hace 500 años, cuando los españoles conquistaron las tierras del nuevo continente.

El presidente mexicano quiere que la cruz y la espada de aquellos tiempos, se conviertan en un perdón público, por todas atrocidades que padecieron los pueblos originarios, entre los saqueos de sus bienes y sus tierras, además del sometimiento cultural y religioso.

Sin embargo sabemos que la palabra y la memoria cumplen un papel decisivo, ya que les otorga identidad a los pueblos a través del lenguaje.

La palabra es sagrada y al mismo tiempo es una energía primordial y creadora; vinculo de los dioses y de todas las cosas, que le brindan un derecho a todo ser humano en el planeta.

De esta forma el mito de la Torre de Babel, evocará los diversos modos de entender el mundo a través de las lenguas. Un lenguaje que es dinámico, y se sigue reconformando, frente a un mundo interconectado por la informática y la tecnología.

Por otro lado las luchas históricas de las sociedades debieran quedarse ahí precisamente en la historia, puesto que su constante evocación, provoca contextos cada vez más polarizados.

Para que una civilización, país o sociedad pueda superar con éxito los retos coyunturales de su época, se debe priorizar la unión hacia proyectos de nación compartidos.

Los retos que se nos presentan como sociedad siguen frente a nosotros, incluso agravados por los efectos devastadores de la pandemia.

Después de casi 500 años que llegaron los españoles a estas tierras, la sombra del hambre, la miseria, el despojo y el sometimiento de los pueblos, aun continua en muchas regiones de nuestro país.

¿Por qué ir tan lejos para solicitar un perdón público?

¿Acaso es una herencia de casi 500 años, que nadie puede cambiar?

La respuesta y el perdón no están allá. La respuesta es un cambio de actitud que conlleva un verdadero sentimiento para ofrecer una disculpa, en la que sale sobrando una misiva como un referente político.