/ lunes 30 de mayo de 2022

La pobreza laboral que nos acecha

De qué sirve la riqueza en los bolsillos, si hay pobreza en los pensamientos

Somos testigos de que en las últimas décadas, se han incrementado las situaciones de pobreza entre las personas que están ocupadas en una actividad laboral.

Por supuesto que es muy común escuchar, que necesitamos el trabajo para salir adelante y cubrir los compromisos adquiridos, pero en realidad lo que necesitamos es un ingreso económico, resultado del trabajo desempeñado.

Razón por la que se cuestiona el papel del empleo, como el principal mecanismo de inclusión social.

De ahí que la expresión “pobreza laboral” está relacionada con el empleo de bajos salarios, por lo que podríamos referir, que su incremento está fincado en las transformaciones que han sufrido la estructura y el funcionamiento de los mercados laborales.

De tal forma que la pobreza laboral, es resultado de un incremento de las personas que no son capaces de vivir de su trabajo de manera independiente y/o de mantener a sus familias.

La primera definición de “trabajador pobre” surgió en Estados Unidos en 1960.

Sin embargo al inicio del S XXI, es un fenómeno que aparece en todos los países, y en diversos grados según las características de los mercados laborales.

En el caso de nuestro país, más de 52 millones de personas tienen “pobreza laboral” ya que sus ingresos laborales no son suficientes para comprar una canasta básica alimentaria.

De acuerdo con datos del Coneval, 4 de cada 10 personas en México están en esa condición.

Interesante saber qué para ingresar en ese grupo, se contempla la región geográfica, el género, la edad, la capacidad calificada, ser madre de familia o incluso la edad del trabajador; también influye el sistema político corrupto y burocrático, que termina por aniquilar al trabajador.

El último reporte del Coneval sobre la pobreza laboral, indica que del 2° al 3° trimestre de 2021 hubo un aumento de 0.9 puntos porcentuales a nivel nacional, para pasar del 39.9 al 40.7 por ciento.

Es decir, más de 52 millones de personas tienen un ingreso laboral en sus hogares, pero no les alcanza ni siquiera para comer bien.

La medición toma en cuenta sólo la canasta básica alimentaria, pero la gente necesitamos más que eso, como ropa, calzado, imprevistos para cubrir arreglos de casa y/o gastos médicos, entre la consulta y la compra de medicamentos, además de útiles escolares, libros y muchos otros más.

El Coneval, también destaca que en el último año el ingreso laboral real per cápita aumentó de 2,460 a 2,769 pesos.

Eso representa un aumento de 12.5%, equivalente a 308, pesos. Curiosamente la población está ganando más, pero el factor inflación está mermando el avance; desafortunadamente este aumento no está contemplado en municipios donde prevalece la población indígena.

Y la pregunta

¿Por qué la población indígena no tiene este aumento?

¿Acaso esto no es discriminación?

La discriminación propicia, que gran parte de la población indígena trabaje más de 8 horas al día, pero el resultado es que sigue siendo pobre. Por otra parte también es una realidad que las personas que menos ganan, tienen un nivel de escolaridad bajo, con poca capacitación y habilidades desarrolladas para conseguir un mejor trabajo.

Así que la pobreza laboral es una condición económica en la que sobreviven, casi la mitad de los mexicanos.

Recordemos que la pobreza de los países en desarrollo se ha convertido en un problema social, porque lo que está en crisis, es la familia como base de la sociedad.

Porque la pobreza en sí misma, cuando se vive en un hogar bien constituido, donde se respetan los valores esenciales no se convierte en un estigma ni en una vergüenza; sino que puede ser el desafío, que puede brindar la posibilidad de superarla.

Ya que en una sociedad, en la que se valora en primer término el dinero, aquellos que no lo tienen son discriminados, apartados o segregados.

Ahora algunos pretenden levantar muros para defenderse de actos de vandalismo, pero esencialmente para no verlos y evitar la integración, porque es mejor tapar la realidad que enfrentarla.

Todos nos preguntamos si alguna vez se podrá erradicar la pobreza, como una verdadera enfermedad social.

Tal vez seguirá siendo un tabú y una excusa de proselitismo para alcanzar un puesto político.

El reto para mejorar la condición laboral de los trabajadores en México, es múltiple, pero un mayor crecimiento económico y el abatimiento de la inflación, son fundamentales.


De qué sirve la riqueza en los bolsillos, si hay pobreza en los pensamientos

Somos testigos de que en las últimas décadas, se han incrementado las situaciones de pobreza entre las personas que están ocupadas en una actividad laboral.

Por supuesto que es muy común escuchar, que necesitamos el trabajo para salir adelante y cubrir los compromisos adquiridos, pero en realidad lo que necesitamos es un ingreso económico, resultado del trabajo desempeñado.

Razón por la que se cuestiona el papel del empleo, como el principal mecanismo de inclusión social.

De ahí que la expresión “pobreza laboral” está relacionada con el empleo de bajos salarios, por lo que podríamos referir, que su incremento está fincado en las transformaciones que han sufrido la estructura y el funcionamiento de los mercados laborales.

De tal forma que la pobreza laboral, es resultado de un incremento de las personas que no son capaces de vivir de su trabajo de manera independiente y/o de mantener a sus familias.

La primera definición de “trabajador pobre” surgió en Estados Unidos en 1960.

Sin embargo al inicio del S XXI, es un fenómeno que aparece en todos los países, y en diversos grados según las características de los mercados laborales.

En el caso de nuestro país, más de 52 millones de personas tienen “pobreza laboral” ya que sus ingresos laborales no son suficientes para comprar una canasta básica alimentaria.

De acuerdo con datos del Coneval, 4 de cada 10 personas en México están en esa condición.

Interesante saber qué para ingresar en ese grupo, se contempla la región geográfica, el género, la edad, la capacidad calificada, ser madre de familia o incluso la edad del trabajador; también influye el sistema político corrupto y burocrático, que termina por aniquilar al trabajador.

El último reporte del Coneval sobre la pobreza laboral, indica que del 2° al 3° trimestre de 2021 hubo un aumento de 0.9 puntos porcentuales a nivel nacional, para pasar del 39.9 al 40.7 por ciento.

Es decir, más de 52 millones de personas tienen un ingreso laboral en sus hogares, pero no les alcanza ni siquiera para comer bien.

La medición toma en cuenta sólo la canasta básica alimentaria, pero la gente necesitamos más que eso, como ropa, calzado, imprevistos para cubrir arreglos de casa y/o gastos médicos, entre la consulta y la compra de medicamentos, además de útiles escolares, libros y muchos otros más.

El Coneval, también destaca que en el último año el ingreso laboral real per cápita aumentó de 2,460 a 2,769 pesos.

Eso representa un aumento de 12.5%, equivalente a 308, pesos. Curiosamente la población está ganando más, pero el factor inflación está mermando el avance; desafortunadamente este aumento no está contemplado en municipios donde prevalece la población indígena.

Y la pregunta

¿Por qué la población indígena no tiene este aumento?

¿Acaso esto no es discriminación?

La discriminación propicia, que gran parte de la población indígena trabaje más de 8 horas al día, pero el resultado es que sigue siendo pobre. Por otra parte también es una realidad que las personas que menos ganan, tienen un nivel de escolaridad bajo, con poca capacitación y habilidades desarrolladas para conseguir un mejor trabajo.

Así que la pobreza laboral es una condición económica en la que sobreviven, casi la mitad de los mexicanos.

Recordemos que la pobreza de los países en desarrollo se ha convertido en un problema social, porque lo que está en crisis, es la familia como base de la sociedad.

Porque la pobreza en sí misma, cuando se vive en un hogar bien constituido, donde se respetan los valores esenciales no se convierte en un estigma ni en una vergüenza; sino que puede ser el desafío, que puede brindar la posibilidad de superarla.

Ya que en una sociedad, en la que se valora en primer término el dinero, aquellos que no lo tienen son discriminados, apartados o segregados.

Ahora algunos pretenden levantar muros para defenderse de actos de vandalismo, pero esencialmente para no verlos y evitar la integración, porque es mejor tapar la realidad que enfrentarla.

Todos nos preguntamos si alguna vez se podrá erradicar la pobreza, como una verdadera enfermedad social.

Tal vez seguirá siendo un tabú y una excusa de proselitismo para alcanzar un puesto político.

El reto para mejorar la condición laboral de los trabajadores en México, es múltiple, pero un mayor crecimiento económico y el abatimiento de la inflación, son fundamentales.