/ viernes 20 de noviembre de 2020

Y hablando de…

El triunfo de la solidaridad

Lo cierto es que todo mundo quiere vestirse de héroe. Cuando el juego está empatado en la parte baja de la novena y te toca batear con corredor en base te emociona dar el batazo que defina el partido… ah, pero si te ordenan tocar la bola. El sacrificio es una de las jugadas más importantes del béisbol, aunque se ve sencillo. Tienes que regalarte, out, para conseguir que tu equipo tenga mayores posibilidades de vencer. Así nos hemos visto estas últimas dos semanas.

Estoy seguro de que todos quisiéramos correr libremente, pisando todas las bases y levantando la mano para saludar al público a nuestro paso, pero las necesidades son otras. El coach de la tercera ha mandado la señal y hay que obedecer, la regla no escrita del béisbol dicta que si el bateador desobedece la señal de sacrificio, así pegue de cuadrangular, se va a la banca. Afortunadamente la seña ha sido respetada, al menos por la mayoría de los bateadores en Chihuahua.

La emergencia estuvo a punto de desbordarnos, es cierto, por todos lados escuchamos noticias de personas contagiadas, otras con dificultades para ser ingresadas y recibir atención hospitalaria, y no han sido pocas las personas que lamentablemente sucumbieron ante la enfermedad, pero la tendencia ha vuelto a niveles controlables.

Entiendo perfectamente el descontento y la oposición de grupos concretos de la población, como el caso de los vendedores de mercados populares que se instalan exclusivamente los fines de semana, y a quienes se les privó de realizar su actividad. Su economía familiar ya muy lastimada se puso en jaque con la medida. Pero es en estos momentos donde se exige el sacrificio, y hay que reconocerlo, se hizo con generosidad.

Y debe reconocerse también que, si la expansión de la enfermedad se contuvo, se contuvieron también las protestas por las medidas. La gran mayoría de las personas tomó en cuenta las restricciones sin realizar grandes aspavientos, conscientes de que las limitaciones a la actividad individual conseguirían un beneficio colectivo que identificaron como un bien mayor.

Ya antes hemos hablado del impacto que el virus tiene en nuestra vida comunitaria. La realidad nos ha cambiado, no volveremos a convivir como lo hicimos previo a marzo de este año, tal vez en todo lo que nos quede de vida.

Precisamente en marzo de este año leí un artículo de Tomás Pueyo que tituló “La danza y el martillo: como serán los próximos 18 meses si nuestros líderes nos ganan tiempo”, si le interesa lo puede consultar en medium.com traducido al español por Tito Hubert. En esas líneas el Pueyo anticipa lo que nos ha pasado: el aumento de contagios llevará a la autoridad a imponer medias restrictivas a la actividad de las personas, lo cual eventualmente logra reducir la propagación de la enfermedad por un tiempo y así se retoman las actividades, y la reactivación conduce a su vez a un nuevo aumento de casos que obligan a tomar nuevas medidas restrictivas y así sucesivamente.

El pasado martes el gobernador Javier Corral anunció los buenos resultados obtenidos con la aplicación y observancia de las medidas, que incluso fue reconocida por la secretaría de salud del gobierno federal, y anunció que se emitirán nuevos lineamientos menos restrictivos, los cuales se discuten precisamente en el momento en que escribo estas líneas. Estemos atentos a los cambios.

Esto no quiere decir que ya hayamos ganado el partido y derrotado al virus, no. Con este sacrificio hemos avanzado al corredor y tenemos mejores oportunidades, pero todo depende de nuestro desempeño, pero hablando en serio, es muy probable que se requiera otro elevado de sacrificio antes de concluir el juego.

También hay que hablar con sinceridad, no todos tuvieron el mismo amor a la camiseta e hicieron lo que les correspondía. La autoridad reporta que tuvo que desalojar y cerrar al menos cien establecimientos en el estado por no respetar las limitaciones establecidas. Hubo de todo, desde tiendas de regalos, boutiques, estéticas, puestos de lotería, hasta una escuela de karate. También los negocios del empresario favorito de palacio nacional.

Me tocó escuchar una empresaria con nombre (y actitud) de emperatriz francesa (y si no tiene los apellidos Salinas Pliego la actitud si la tuvo), quejándose por las restricciones impuestas a las actividades económicas. Compresible, como le digo, pero como dijo em mago Septién, en este deporte sólo quedan la frialdad de los números, y los números están ahí para demostrar la efectividad de las decisiones.

A pesar de su publicación, y de la difusión que las cadenas televisivas del grupo Salinas Pliego le dieron a esa empresaria, es evidente que la conciencia cívica y la solidaridad de los chihuahuenses es más grande y seguimos dando la batalla a este diminuto, pero poderoso enemigo.

Desde luego, no puedo concluir sin mencionar, reconocer y exaltar el gran trabajo que hace todo el personal médico – hospitalario de nuestra ciudad; tanto en el sector público como en el social y privado, la verdad se la han partido por nosotros soportando jornadas agotadoras, metidos en unos trajes asfixiantes y sufriendo al lado de sus pacientes con la esperanza de minimizar los daños de esta enfermedad. En este partido no veremos a nadie vestirse de héroe con un swing que saque la bola del parque, pero afortunadamente tenemos en nuestro equipo a esta multitud de héroes que día a día se la están partiendo por nosotros. Vale la pena extendernos en su labor en una futura ocasión en que nos encontremos hablando de…



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Lo cierto es que todo mundo quiere vestirse de héroe. Cuando el juego está empatado en la parte baja de la novena y te toca batear con corredor en base te emociona dar el batazo que defina el partido… ah, pero si te ordenan tocar la bola. El sacrificio es una de las jugadas más importantes del béisbol, aunque se ve sencillo. Tienes que regalarte, out, para conseguir que tu equipo tenga mayores posibilidades de vencer. Así nos hemos visto estas últimas dos semanas.

Estoy seguro de que todos quisiéramos correr libremente, pisando todas las bases y levantando la mano para saludar al público a nuestro paso, pero las necesidades son otras. El coach de la tercera ha mandado la señal y hay que obedecer, la regla no escrita del béisbol dicta que si el bateador desobedece la señal de sacrificio, así pegue de cuadrangular, se va a la banca. Afortunadamente la seña ha sido respetada, al menos por la mayoría de los bateadores en Chihuahua.

La emergencia estuvo a punto de desbordarnos, es cierto, por todos lados escuchamos noticias de personas contagiadas, otras con dificultades para ser ingresadas y recibir atención hospitalaria, y no han sido pocas las personas que lamentablemente sucumbieron ante la enfermedad, pero la tendencia ha vuelto a niveles controlables.

Entiendo perfectamente el descontento y la oposición de grupos concretos de la población, como el caso de los vendedores de mercados populares que se instalan exclusivamente los fines de semana, y a quienes se les privó de realizar su actividad. Su economía familiar ya muy lastimada se puso en jaque con la medida. Pero es en estos momentos donde se exige el sacrificio, y hay que reconocerlo, se hizo con generosidad.

Y debe reconocerse también que, si la expansión de la enfermedad se contuvo, se contuvieron también las protestas por las medidas. La gran mayoría de las personas tomó en cuenta las restricciones sin realizar grandes aspavientos, conscientes de que las limitaciones a la actividad individual conseguirían un beneficio colectivo que identificaron como un bien mayor.

Ya antes hemos hablado del impacto que el virus tiene en nuestra vida comunitaria. La realidad nos ha cambiado, no volveremos a convivir como lo hicimos previo a marzo de este año, tal vez en todo lo que nos quede de vida.

Precisamente en marzo de este año leí un artículo de Tomás Pueyo que tituló “La danza y el martillo: como serán los próximos 18 meses si nuestros líderes nos ganan tiempo”, si le interesa lo puede consultar en medium.com traducido al español por Tito Hubert. En esas líneas el Pueyo anticipa lo que nos ha pasado: el aumento de contagios llevará a la autoridad a imponer medias restrictivas a la actividad de las personas, lo cual eventualmente logra reducir la propagación de la enfermedad por un tiempo y así se retoman las actividades, y la reactivación conduce a su vez a un nuevo aumento de casos que obligan a tomar nuevas medidas restrictivas y así sucesivamente.

El pasado martes el gobernador Javier Corral anunció los buenos resultados obtenidos con la aplicación y observancia de las medidas, que incluso fue reconocida por la secretaría de salud del gobierno federal, y anunció que se emitirán nuevos lineamientos menos restrictivos, los cuales se discuten precisamente en el momento en que escribo estas líneas. Estemos atentos a los cambios.

Esto no quiere decir que ya hayamos ganado el partido y derrotado al virus, no. Con este sacrificio hemos avanzado al corredor y tenemos mejores oportunidades, pero todo depende de nuestro desempeño, pero hablando en serio, es muy probable que se requiera otro elevado de sacrificio antes de concluir el juego.

También hay que hablar con sinceridad, no todos tuvieron el mismo amor a la camiseta e hicieron lo que les correspondía. La autoridad reporta que tuvo que desalojar y cerrar al menos cien establecimientos en el estado por no respetar las limitaciones establecidas. Hubo de todo, desde tiendas de regalos, boutiques, estéticas, puestos de lotería, hasta una escuela de karate. También los negocios del empresario favorito de palacio nacional.

Me tocó escuchar una empresaria con nombre (y actitud) de emperatriz francesa (y si no tiene los apellidos Salinas Pliego la actitud si la tuvo), quejándose por las restricciones impuestas a las actividades económicas. Compresible, como le digo, pero como dijo em mago Septién, en este deporte sólo quedan la frialdad de los números, y los números están ahí para demostrar la efectividad de las decisiones.

A pesar de su publicación, y de la difusión que las cadenas televisivas del grupo Salinas Pliego le dieron a esa empresaria, es evidente que la conciencia cívica y la solidaridad de los chihuahuenses es más grande y seguimos dando la batalla a este diminuto, pero poderoso enemigo.

Desde luego, no puedo concluir sin mencionar, reconocer y exaltar el gran trabajo que hace todo el personal médico – hospitalario de nuestra ciudad; tanto en el sector público como en el social y privado, la verdad se la han partido por nosotros soportando jornadas agotadoras, metidos en unos trajes asfixiantes y sufriendo al lado de sus pacientes con la esperanza de minimizar los daños de esta enfermedad. En este partido no veremos a nadie vestirse de héroe con un swing que saque la bola del parque, pero afortunadamente tenemos en nuestro equipo a esta multitud de héroes que día a día se la están partiendo por nosotros. Vale la pena extendernos en su labor en una futura ocasión en que nos encontremos hablando de…



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