/ viernes 13 de agosto de 2021

Y hablando de…

Un Sansónalopécico

La vez pasada hablamos, entre otras cosas, del resultado de la consulta popular del primero de mes, sobre la misma y antes que se me pase otra vez debo decirle que el gran ganador vuelve a ser el INE. Por mucho que el mismo presidente y sus huestes intenten cargarle el fracaso de la escasa participación, y tomar ello como bandera para seguir con la avalancha de ataques, el instituto volvió a cumplir su función instalando más del noventa y nueve por ciento de las mesas receptoras, entregando resultados de manera expedita y certera. Una estrellita más para ese organismo que, dentro de sus límites legales y limitaciones presupuestales, sigue siendo puntal de nuestro sistema de participación cívica.

Ya hablamos de que hay quien infiere que la poca participación refleja un rechazo a la figura del presidente, y aunque sigue gozando de gran popularidad,ciertamente no es la misma que le reunió treinta millones de votos.

Hablamos de como la falta de resultados en el combate a la corrupción, que fue su principal bandera para llegar a la presidencia, es uno de los factores que le resta credibilidad ante los mexicanos, y hablamos también de la existencia de otros factores.

El presidente se ha proclamado como unRobin Hoody haciendo del abatimientode la pobreza el centro de su discurso, el foco de todas sus acciones. Sin embargo, tampoco en este aspecto da resultados. Recientemente el CONEVAL publicó su evaluación sobre la pobreza en el país documentando un incremento de esta. Entre 2018 y 2020 el número de personas en situación de pobreza extrema aumentó de 8.7 a 10.8 millones de personas, lo que deja ver que la política social de esta administración va como el cangrejo.

Uno de los rubros que más se le ha complicado a la actual administración es lo relativo a la salud, desde el inicio la disponibilidad de medicinas ha sido muy cuestionada, no han podido establecer un sistema eficiente para adquirirlas. La organización Nariz Roja, que apoya a niños con cáncer, dio a conocer en su cuenta de twitter el pasado martes una grabación en la que una madre pide la receta para comprar ella el medicamento de su hijo, el directivo del hospital ubicado en Veracruz, se la niega aduciendo que tiene una “orden federal” “desde México” de no proporcionar recetas. Nunca se había documentado tal grado de estulticia.

Pero dejemos eso por la paz y no hagamos regla general de lo que pudiera ser un caso aislado. La evaluación de CONEVAL es rotunda en este rubro, durante la presente administración el porcentaje de mexicanos sin acceso a servicios de salud se incrementó en un 12 %, estamos hablando de más de quince millones de mexicanos que se han quedado sin acceso a médico y medicinas, yque supuestamente recibirían del INSABI. A ellas, que antes contaban con el Seguro Popular, hay que sumarle otras tres millones de personas que ante su extinción han tenido que recurrir a servicios médicos en farmacias como única opción.

El presidente se presenta como un gran benefactor, se precia de haber eliminado la intermediación en los programas sociales y que hoy “más de la mitad” de los hogares mexicanos reciben directamente del gobierno federal algún tipo de apoyo. Esto parece que tampoco es cierto.

En un breve ensayo publicado en Nexos, Máximo Ernesto Jaramillo-Molina

Doctor en Ciencia Social por el Colegio de México, desmenuza el desempeño de la actual administración en el reparto de dinero. Contrario a la imagen que se tiene del presidente, es falso que sea el que más dinero ha repartido entre los mexicanos. A pesar de sus muchos programas y de lo mucho que de ellos habla, el gasto del gobierno federal en programas sociales es 8 % menor que su máximo histórico, en 2015, durante el gobierno de Peña.

En una ocasión el presiente dijo que siete de cada diez de los hogares mexicanos reciben algún tipo de apoyo por parte de su gobierno,Jaramillo-Molina demuestra que no es así, y afirma que sólo 3 de cada 10 hogares en el país son beneficiarios de algún programa social. Cuando en 2019 se canceló el programa Prospera, sólo el 26% de los hogares recibióel beneficio de algún programa social, lo que es raquítico en un país con el 50 % de la población en situación de pobreza.

El programa más exitoso es el apoyo para adultos mayores, que llega al 15 % de los hogares, lejos todavía del 18% que se beneficiaban con el Prospera. La eficiencia de los nuevos programas es marginal, el de becas a estudiantes alcanza al 6 % de los hogares, y el resto (sembrando vida, jóvenes construyendo futuro, etc.)no superan el 2% cada uno.

En concreto, estamos hablando de millones de mexicanos que recibían apoyo de algún programa social, y hoy no cuentan con ello. Millones de mexicanos quetuvieron una opción para atender sus problemas de salud y hoy no los tienen. Y también, millones de mexicanos que tenían empleo y lo han perdido. Al menos dos millones de mexicanos que en 2018 tuvieron garantizada su alimentación no saben si van a comer mañana.

Así se acerca el presidente a la mitad de su mandato: sin logros en materia de combate a la corrupción, con un sistema de salud que no camina y no ha podido atender adecuadamente la crisis del COVID (México ocupa el lugar 101 en la lista de 102 países en el manejo de la pandemia), y con muchas deficiencias en la operación de sus programas sociales.

Parece pues que el victorioso y melenudo Sansón que con sus brazos poderosos destrozó hace tres años las fauces del priánico león que se devoraba a México padece hoy un súbito ataque de alopecia que pudiera dejarlo sin fuerza para enfrentar los nuevos retos electorales, incluido el espectáculo de la revocación de mandato, que abordaremos en la próxima ocasión en que nos encontremos hablando de…

Un Sansónalopécico

La vez pasada hablamos, entre otras cosas, del resultado de la consulta popular del primero de mes, sobre la misma y antes que se me pase otra vez debo decirle que el gran ganador vuelve a ser el INE. Por mucho que el mismo presidente y sus huestes intenten cargarle el fracaso de la escasa participación, y tomar ello como bandera para seguir con la avalancha de ataques, el instituto volvió a cumplir su función instalando más del noventa y nueve por ciento de las mesas receptoras, entregando resultados de manera expedita y certera. Una estrellita más para ese organismo que, dentro de sus límites legales y limitaciones presupuestales, sigue siendo puntal de nuestro sistema de participación cívica.

Ya hablamos de que hay quien infiere que la poca participación refleja un rechazo a la figura del presidente, y aunque sigue gozando de gran popularidad,ciertamente no es la misma que le reunió treinta millones de votos.

Hablamos de como la falta de resultados en el combate a la corrupción, que fue su principal bandera para llegar a la presidencia, es uno de los factores que le resta credibilidad ante los mexicanos, y hablamos también de la existencia de otros factores.

El presidente se ha proclamado como unRobin Hoody haciendo del abatimientode la pobreza el centro de su discurso, el foco de todas sus acciones. Sin embargo, tampoco en este aspecto da resultados. Recientemente el CONEVAL publicó su evaluación sobre la pobreza en el país documentando un incremento de esta. Entre 2018 y 2020 el número de personas en situación de pobreza extrema aumentó de 8.7 a 10.8 millones de personas, lo que deja ver que la política social de esta administración va como el cangrejo.

Uno de los rubros que más se le ha complicado a la actual administración es lo relativo a la salud, desde el inicio la disponibilidad de medicinas ha sido muy cuestionada, no han podido establecer un sistema eficiente para adquirirlas. La organización Nariz Roja, que apoya a niños con cáncer, dio a conocer en su cuenta de twitter el pasado martes una grabación en la que una madre pide la receta para comprar ella el medicamento de su hijo, el directivo del hospital ubicado en Veracruz, se la niega aduciendo que tiene una “orden federal” “desde México” de no proporcionar recetas. Nunca se había documentado tal grado de estulticia.

Pero dejemos eso por la paz y no hagamos regla general de lo que pudiera ser un caso aislado. La evaluación de CONEVAL es rotunda en este rubro, durante la presente administración el porcentaje de mexicanos sin acceso a servicios de salud se incrementó en un 12 %, estamos hablando de más de quince millones de mexicanos que se han quedado sin acceso a médico y medicinas, yque supuestamente recibirían del INSABI. A ellas, que antes contaban con el Seguro Popular, hay que sumarle otras tres millones de personas que ante su extinción han tenido que recurrir a servicios médicos en farmacias como única opción.

El presidente se presenta como un gran benefactor, se precia de haber eliminado la intermediación en los programas sociales y que hoy “más de la mitad” de los hogares mexicanos reciben directamente del gobierno federal algún tipo de apoyo. Esto parece que tampoco es cierto.

En un breve ensayo publicado en Nexos, Máximo Ernesto Jaramillo-Molina

Doctor en Ciencia Social por el Colegio de México, desmenuza el desempeño de la actual administración en el reparto de dinero. Contrario a la imagen que se tiene del presidente, es falso que sea el que más dinero ha repartido entre los mexicanos. A pesar de sus muchos programas y de lo mucho que de ellos habla, el gasto del gobierno federal en programas sociales es 8 % menor que su máximo histórico, en 2015, durante el gobierno de Peña.

En una ocasión el presiente dijo que siete de cada diez de los hogares mexicanos reciben algún tipo de apoyo por parte de su gobierno,Jaramillo-Molina demuestra que no es así, y afirma que sólo 3 de cada 10 hogares en el país son beneficiarios de algún programa social. Cuando en 2019 se canceló el programa Prospera, sólo el 26% de los hogares recibióel beneficio de algún programa social, lo que es raquítico en un país con el 50 % de la población en situación de pobreza.

El programa más exitoso es el apoyo para adultos mayores, que llega al 15 % de los hogares, lejos todavía del 18% que se beneficiaban con el Prospera. La eficiencia de los nuevos programas es marginal, el de becas a estudiantes alcanza al 6 % de los hogares, y el resto (sembrando vida, jóvenes construyendo futuro, etc.)no superan el 2% cada uno.

En concreto, estamos hablando de millones de mexicanos que recibían apoyo de algún programa social, y hoy no cuentan con ello. Millones de mexicanos quetuvieron una opción para atender sus problemas de salud y hoy no los tienen. Y también, millones de mexicanos que tenían empleo y lo han perdido. Al menos dos millones de mexicanos que en 2018 tuvieron garantizada su alimentación no saben si van a comer mañana.

Así se acerca el presidente a la mitad de su mandato: sin logros en materia de combate a la corrupción, con un sistema de salud que no camina y no ha podido atender adecuadamente la crisis del COVID (México ocupa el lugar 101 en la lista de 102 países en el manejo de la pandemia), y con muchas deficiencias en la operación de sus programas sociales.

Parece pues que el victorioso y melenudo Sansón que con sus brazos poderosos destrozó hace tres años las fauces del priánico león que se devoraba a México padece hoy un súbito ataque de alopecia que pudiera dejarlo sin fuerza para enfrentar los nuevos retos electorales, incluido el espectáculo de la revocación de mandato, que abordaremos en la próxima ocasión en que nos encontremos hablando de…

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