/ jueves 7 de marzo de 2019

Esa loquera llamada Tren Bala

Hablar de un medio de transporte de gran velocidad entre la frontera norte de México y el interior del país, ya no es un sueño futurista.

Es cosa de hacer contacto con la "modernidad", (la del siglo pasado), aunque para nosotros represente EL FUTURO.

Tendría yo 11 años de edad cuando leí la sorprendente noticia: arrancaba el Shinkansen, como parte de los atractivos en las olimpiadas de 1964 en Tokio.

Era el primer tren de alta velocidad de la historia y un símbolo del renacimiento de Japón después de la Segunda Guerra Mundial.

Este tren era capaz de correr a 210 kilómetros por hora, toda una revolución para la década de los 60.

Hoy los trenes europeos corren a más de 500 kilómetros por hora.

Pero en México tenemos un rezago de cuando menos 50 años en materia ferroviaria.

En entrevista exclusiva para Cartapacio, el diputado Misael Máynez, economista por cierto, nos comentó la inquietud de crear una red de comunicación ferroviaria en el estado, merced al interés que tienen inversionistas orientales por construir un tren bala; por lo pronto entre Ciudad Juárez y la capital de Chihuahua.

Este proyecto es parte de un plan económico diseñado por él, que se integra a partir de una iniciativa de ley, que presentará desde el inicio del segundo periodo legislativo de la legislatura, como: Ley de desarrollo a largo plazo.

Sería el intento de colocar a la entidad como el estado líder del país. Reto que se consolidaría en 2050. Pero, es imperativo comenzar desde ahora.

El proyecto de tren bala Juárez/Chihuahua, tiene grandes posibilidades de realización.

Inversionistas orientales, se han interesado en la construcción de este servicio ferroviario; ofrecen hacerse cargo de todo el proyecto a cambio de una concesión. Siempre y cuando tengan certeza en las condiciones de seguridad, estado de derecho, equilibrio económico y otros indicadores que garanticen la factibilidad.

Para algunos es un pensamiento fuera de la realidad. Una loquera.

Criterios conservaduristas que no permiten avanzar a la par de las regiones de vanguardia.

¿Qué tal si nos concedemos el beneficio de la esperanza?

Yo sí quiero viajar en tren. Y todavía mejor si el trayecto a Chihuahua se recorriera en 45 minutos.

Impulsemos estas ideas.

Hablar de un medio de transporte de gran velocidad entre la frontera norte de México y el interior del país, ya no es un sueño futurista.

Es cosa de hacer contacto con la "modernidad", (la del siglo pasado), aunque para nosotros represente EL FUTURO.

Tendría yo 11 años de edad cuando leí la sorprendente noticia: arrancaba el Shinkansen, como parte de los atractivos en las olimpiadas de 1964 en Tokio.

Era el primer tren de alta velocidad de la historia y un símbolo del renacimiento de Japón después de la Segunda Guerra Mundial.

Este tren era capaz de correr a 210 kilómetros por hora, toda una revolución para la década de los 60.

Hoy los trenes europeos corren a más de 500 kilómetros por hora.

Pero en México tenemos un rezago de cuando menos 50 años en materia ferroviaria.

En entrevista exclusiva para Cartapacio, el diputado Misael Máynez, economista por cierto, nos comentó la inquietud de crear una red de comunicación ferroviaria en el estado, merced al interés que tienen inversionistas orientales por construir un tren bala; por lo pronto entre Ciudad Juárez y la capital de Chihuahua.

Este proyecto es parte de un plan económico diseñado por él, que se integra a partir de una iniciativa de ley, que presentará desde el inicio del segundo periodo legislativo de la legislatura, como: Ley de desarrollo a largo plazo.

Sería el intento de colocar a la entidad como el estado líder del país. Reto que se consolidaría en 2050. Pero, es imperativo comenzar desde ahora.

El proyecto de tren bala Juárez/Chihuahua, tiene grandes posibilidades de realización.

Inversionistas orientales, se han interesado en la construcción de este servicio ferroviario; ofrecen hacerse cargo de todo el proyecto a cambio de una concesión. Siempre y cuando tengan certeza en las condiciones de seguridad, estado de derecho, equilibrio económico y otros indicadores que garanticen la factibilidad.

Para algunos es un pensamiento fuera de la realidad. Una loquera.

Criterios conservaduristas que no permiten avanzar a la par de las regiones de vanguardia.

¿Qué tal si nos concedemos el beneficio de la esperanza?

Yo sí quiero viajar en tren. Y todavía mejor si el trayecto a Chihuahua se recorriera en 45 minutos.

Impulsemos estas ideas.

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