/ viernes 15 de septiembre de 2023

Última instancia- El berrinche de Ebrard

Cada vez es menos relevante lo que haga o deje de hacer Marcelo Ebrard después de que la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia de Morena dictamine que no ha lugar a la impugnación interpuesta por Marcelo.

Sin embargo, me permito especular sobre las posibilidades que puede haber ante dicha negativa.

Una que no se me haría descabellada, es que Ebrard siga la costumbre política que derivó de las escisiones que tuvo el PRI en el siglo pasado. Es decir, la formación de un movimiento de rebeldía respecto de las prácticas antidemocráticas existentes en Morena.

Con ello, Ebrard se puede convertir en un líder opositor al régimen actual, que para el año 2025 puede tener como resultado la formación de un partido político que aglutine a las izquierdas que se sientan traicionadas.

Ante la formación de un partido político nuevo, ellos tendrían un probable reto para revocarle el mandato en el 2028 a quién gane la presidencia de la República.

Si ello llegare a suceder, Ebrard se postularía a la presidencia de la República con el nuevo partido para las elecciones extraordinarias que hubiere como resultado de la revocación de mandato.

La otra posibilidad es que Ebrard junto con Dante Delgado realicen un acuerdo para que Marcelo sea postulado como candidato de Movimiento Ciudadano. Esto pudiere causar un cisma en dicho partido con la rebeldía del gobernador de Jalisco que desea que MC apoye a Xóchitl y la calentura de Samuel García que ya se siente presidente de México. Por ello, dicha posibilidad tiene pronóstico reservado.

La hipótesis de que Marcelo se una con Xóchitl al Frente Amplio por México francamente lo veo improbable porque no creo que Marcelo pueda tomar en el FAM una posición relevante para él.

Finalmente, existe la posible reconciliación de Ebrard con Morena y Claudia Sheinbaum, a través de la intervención decidida del presidente de la República que se ha notado muy aplicado para logar una conciliación con Marcelo, en cuyo caso se vería disminuido y hasta humillado en aceptar un puesto que no le llene.

Francamente estimo que Ebrard se ha metido en un gran brete ante el comportamiento que ha tenido, él sabía que los dados estaban cargados en favor de Claudia, el pensar que no lo sabía es francamente iluso. Es posible que Marcelo se está dejando llevar por los recuerdos de lo que vivió con Manuel Camacho Solís cuando ambos dejaron al PRI, al no habérsele concedido a Camacho la candidatura a la presidencia de la República.

Al suceder eso, Marcelo renunció al PRI y se fue al Partido Verde Ecologista para postularse como candidato a Jefe de Gobierno del D.F. y Camacho al PRD para postularse al Senado. Luego Marcelo declinó en favor de López Obrador quien era candidato por el PRD.

Las circunstancias existentes cuando se dio el fenómeno de rebeldía de Camacho son distintas a las actuales, además ahora Ebrard es el que quiere ser presidente y vimos que Camacho fracasó en su intento para serlo, por lo que parece que Marcelo no aprendió la lección. Sin embargo, es posible que en realidad la haya aprendido y esté preparando serlo a más largo plazo, como el escenario planteado en la revocación de mandato o bien esperarse a las elecciones del 2030 con un nuevo partido más consolidado que aglutine a una izquierda menos cavernaria que la formada por Morena en la que muchas personas de izquierda han quedado decepcionadas.

En fin, esperemos en qué termina esta historia, pero lo que sí se puede asegurar es que Marcelo en este momento no tiene nada que pueda lograr, salvo la generación de un fenómeno divisorio tanto de Morena como de los partidos del FAM.


Cada vez es menos relevante lo que haga o deje de hacer Marcelo Ebrard después de que la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia de Morena dictamine que no ha lugar a la impugnación interpuesta por Marcelo.

Sin embargo, me permito especular sobre las posibilidades que puede haber ante dicha negativa.

Una que no se me haría descabellada, es que Ebrard siga la costumbre política que derivó de las escisiones que tuvo el PRI en el siglo pasado. Es decir, la formación de un movimiento de rebeldía respecto de las prácticas antidemocráticas existentes en Morena.

Con ello, Ebrard se puede convertir en un líder opositor al régimen actual, que para el año 2025 puede tener como resultado la formación de un partido político que aglutine a las izquierdas que se sientan traicionadas.

Ante la formación de un partido político nuevo, ellos tendrían un probable reto para revocarle el mandato en el 2028 a quién gane la presidencia de la República.

Si ello llegare a suceder, Ebrard se postularía a la presidencia de la República con el nuevo partido para las elecciones extraordinarias que hubiere como resultado de la revocación de mandato.

La otra posibilidad es que Ebrard junto con Dante Delgado realicen un acuerdo para que Marcelo sea postulado como candidato de Movimiento Ciudadano. Esto pudiere causar un cisma en dicho partido con la rebeldía del gobernador de Jalisco que desea que MC apoye a Xóchitl y la calentura de Samuel García que ya se siente presidente de México. Por ello, dicha posibilidad tiene pronóstico reservado.

La hipótesis de que Marcelo se una con Xóchitl al Frente Amplio por México francamente lo veo improbable porque no creo que Marcelo pueda tomar en el FAM una posición relevante para él.

Finalmente, existe la posible reconciliación de Ebrard con Morena y Claudia Sheinbaum, a través de la intervención decidida del presidente de la República que se ha notado muy aplicado para logar una conciliación con Marcelo, en cuyo caso se vería disminuido y hasta humillado en aceptar un puesto que no le llene.

Francamente estimo que Ebrard se ha metido en un gran brete ante el comportamiento que ha tenido, él sabía que los dados estaban cargados en favor de Claudia, el pensar que no lo sabía es francamente iluso. Es posible que Marcelo se está dejando llevar por los recuerdos de lo que vivió con Manuel Camacho Solís cuando ambos dejaron al PRI, al no habérsele concedido a Camacho la candidatura a la presidencia de la República.

Al suceder eso, Marcelo renunció al PRI y se fue al Partido Verde Ecologista para postularse como candidato a Jefe de Gobierno del D.F. y Camacho al PRD para postularse al Senado. Luego Marcelo declinó en favor de López Obrador quien era candidato por el PRD.

Las circunstancias existentes cuando se dio el fenómeno de rebeldía de Camacho son distintas a las actuales, además ahora Ebrard es el que quiere ser presidente y vimos que Camacho fracasó en su intento para serlo, por lo que parece que Marcelo no aprendió la lección. Sin embargo, es posible que en realidad la haya aprendido y esté preparando serlo a más largo plazo, como el escenario planteado en la revocación de mandato o bien esperarse a las elecciones del 2030 con un nuevo partido más consolidado que aglutine a una izquierda menos cavernaria que la formada por Morena en la que muchas personas de izquierda han quedado decepcionadas.

En fin, esperemos en qué termina esta historia, pero lo que sí se puede asegurar es que Marcelo en este momento no tiene nada que pueda lograr, salvo la generación de un fenómeno divisorio tanto de Morena como de los partidos del FAM.


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