/ viernes 24 de mayo de 2024

El Maquiavelo que desconocemos.

La obra “El príncipe” de Maquiavelo, posiblemente ha sido malinterpretada. Debido a que se presupone, que esta obra la escribió para conseguir un trabajo en el régimen de los Medici, lo cual es falso, porque Maquiavelo, no escribió argumentos o frases para complacer a los Medici.

Tampoco es obra de un adulador, sino la de un nhombre, que anhelaba que su país fuera libre. Maquiavelo, no señala principios para juzgar las acciones de príncipes (gobernantes), y principios para juzgar las acciones de los seres humanos comunes. Ya que los principios son los mismos.

Maquiavelo simplemente observa que hay circunstancias excepcionales en las que los príncipes pueden verse obligados a ser traicioneros, crueles e infieles; pero estimado lector, ¿Qué esto, no es muy común en la política, sobre todo en nuestro país?

Por otra parte, la obra de “El príncipe” se lee y se interpreta como un texto científico, en el que Maquiavelo, observa la vida política desde un punto de vista distanciado, frío e imparcial; donde el espíritu del científico, intenta aislar leyes políticas empíricas.

Esa interpretación es una incoherencia; ya que, en esta obra, Maquiavelo, nos da a conocer las reglas del arte de la retórica que habían establecido los teóricos romanos de la elocuencia.

Interesante saber, que emplea metáforas, pero además, manifiesta un exhorto para la liberación de su país, del dominio extranjero.

El exhorto, es tan solo un instrumento retórico, que se muestra en las expresiones políticas del autor.

De tal forma que “El príncipe” no es un texto científico; sino la obra de un hombre, que no solo escribía para describir y explicar la vida política, de aquel tiempo; sino para impulsar a alguien a actuar.

Se sabe que Maquiavelo, fue un hombre comprometido y al mismo tiempo apasionado por la prosa; con este antecedente y con toda seguridad podríamos afirmar, que un científico no escribe así; ya que corre el riesgo de ser señalado como loco.

También cabe mencionar, que Maquiavelo tenía una gran la experiencia política y diplomática, que había acumulado entre 1498 y 1512.

Esta experiencia, lo convierte en un escritor político, que analizaba su propia experiencia política y que reflexionaba a partir de ella.

Pero vino la tragedia, Maquiavelo era un hombre derrotado, herido, desconsolado y sin aspiraciones; debido a que, en 1512, perdió su trabajo, su posición social, su prestigio y sobre todo la posibilidad de practicar su verdadera vocación; que era la actividad política.

Ese hombre, estaba recluido en la soledad de su casa de campo, en Sant’Andrea de Percussina que fue el escenario para escribir “El

príncipe” en 1513, mientras estaba exiliado.

Escribir esta obra, significaba que debía intentar ser otra vez él mismo, una persona dedicada a las grandes ideas de la política.

Así que “El príncipe” tiene un valor agregado; ya que aquí muestra su experiencia profesional, como funcionario activo. Y, por otra parte, en el texto manifiesta la libertad de Italia.

Por esta razón el libro, es dedicado a Lorenzo de Médici. Una obra, que nos enseña el arte de la prevención para actuar de manera inteligente, con reglas éticamente neutrales.

El carácter fundamental de “El príncipe”, radica por ser un libro viviente, en el que se fusionan; ideología y ciencia política, a través del mito de Maquiavelo; quien es considerado un profeta, ya que el propósito de sus ideas, no era cambiar la realidad, sino mostrar como deberían haber actuado las fuerzas históricas para ser eficientes.

Maquiavelo es el precursor de un nuevo estado; basado en una doctrina concreta, que actúa sobre una sociedad compleja y dispersa, para organizar su voluntad colectiva a través de la política.

Criticaba la política del amiguismo y del patronazgo, así como la práctica de repartir favores, dar dinero a los amigos, ayudarles con donativos, “echarles una mano” cuando tenían problemas con la ley y conceder distinciones públicas a cambio de lealtades.

El mensaje de Maquiavelo en su momento, era para aquellos que ejercían la política, de generar sus propios códigos y procesos, basados en una reforma intelectual y moral; pero curiosamente, su pensamiento sigue siendo vigente en la política del S XXI, ya que pocos son los políticos, que fincan su trabajo, dentro de una moral e intelecto calificados.

Y eso es precisamente el carácter de la obra “El príncipe”. Una obra fundamental, para reconfigurar la ciencia política moderna del S XXI.

La obra “El príncipe” de Maquiavelo, posiblemente ha sido malinterpretada. Debido a que se presupone, que esta obra la escribió para conseguir un trabajo en el régimen de los Medici, lo cual es falso, porque Maquiavelo, no escribió argumentos o frases para complacer a los Medici.

Tampoco es obra de un adulador, sino la de un nhombre, que anhelaba que su país fuera libre. Maquiavelo, no señala principios para juzgar las acciones de príncipes (gobernantes), y principios para juzgar las acciones de los seres humanos comunes. Ya que los principios son los mismos.

Maquiavelo simplemente observa que hay circunstancias excepcionales en las que los príncipes pueden verse obligados a ser traicioneros, crueles e infieles; pero estimado lector, ¿Qué esto, no es muy común en la política, sobre todo en nuestro país?

Por otra parte, la obra de “El príncipe” se lee y se interpreta como un texto científico, en el que Maquiavelo, observa la vida política desde un punto de vista distanciado, frío e imparcial; donde el espíritu del científico, intenta aislar leyes políticas empíricas.

Esa interpretación es una incoherencia; ya que, en esta obra, Maquiavelo, nos da a conocer las reglas del arte de la retórica que habían establecido los teóricos romanos de la elocuencia.

Interesante saber, que emplea metáforas, pero además, manifiesta un exhorto para la liberación de su país, del dominio extranjero.

El exhorto, es tan solo un instrumento retórico, que se muestra en las expresiones políticas del autor.

De tal forma que “El príncipe” no es un texto científico; sino la obra de un hombre, que no solo escribía para describir y explicar la vida política, de aquel tiempo; sino para impulsar a alguien a actuar.

Se sabe que Maquiavelo, fue un hombre comprometido y al mismo tiempo apasionado por la prosa; con este antecedente y con toda seguridad podríamos afirmar, que un científico no escribe así; ya que corre el riesgo de ser señalado como loco.

También cabe mencionar, que Maquiavelo tenía una gran la experiencia política y diplomática, que había acumulado entre 1498 y 1512.

Esta experiencia, lo convierte en un escritor político, que analizaba su propia experiencia política y que reflexionaba a partir de ella.

Pero vino la tragedia, Maquiavelo era un hombre derrotado, herido, desconsolado y sin aspiraciones; debido a que, en 1512, perdió su trabajo, su posición social, su prestigio y sobre todo la posibilidad de practicar su verdadera vocación; que era la actividad política.

Ese hombre, estaba recluido en la soledad de su casa de campo, en Sant’Andrea de Percussina que fue el escenario para escribir “El

príncipe” en 1513, mientras estaba exiliado.

Escribir esta obra, significaba que debía intentar ser otra vez él mismo, una persona dedicada a las grandes ideas de la política.

Así que “El príncipe” tiene un valor agregado; ya que aquí muestra su experiencia profesional, como funcionario activo. Y, por otra parte, en el texto manifiesta la libertad de Italia.

Por esta razón el libro, es dedicado a Lorenzo de Médici. Una obra, que nos enseña el arte de la prevención para actuar de manera inteligente, con reglas éticamente neutrales.

El carácter fundamental de “El príncipe”, radica por ser un libro viviente, en el que se fusionan; ideología y ciencia política, a través del mito de Maquiavelo; quien es considerado un profeta, ya que el propósito de sus ideas, no era cambiar la realidad, sino mostrar como deberían haber actuado las fuerzas históricas para ser eficientes.

Maquiavelo es el precursor de un nuevo estado; basado en una doctrina concreta, que actúa sobre una sociedad compleja y dispersa, para organizar su voluntad colectiva a través de la política.

Criticaba la política del amiguismo y del patronazgo, así como la práctica de repartir favores, dar dinero a los amigos, ayudarles con donativos, “echarles una mano” cuando tenían problemas con la ley y conceder distinciones públicas a cambio de lealtades.

El mensaje de Maquiavelo en su momento, era para aquellos que ejercían la política, de generar sus propios códigos y procesos, basados en una reforma intelectual y moral; pero curiosamente, su pensamiento sigue siendo vigente en la política del S XXI, ya que pocos son los políticos, que fincan su trabajo, dentro de una moral e intelecto calificados.

Y eso es precisamente el carácter de la obra “El príncipe”. Una obra fundamental, para reconfigurar la ciencia política moderna del S XXI.

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